Bienvenidos a nuestro Rosario. Comenzamos nuestra semana reflexionando sobre los Misterios Gozosos: momentos del profundo "Sí" y el amanecer de nuestra salvación.
Ofrece este Rosario por tu familia, tus preocupaciones y tus esperanzas para la semana que comienza...
La Señal de la Cruz
En el nombre del Padre, y del Hijo, y del Espíritu Santo. Amén.
Oraciones Introductorias
El humilde "Fiat" de María cambió el mundo. Incluso ante lo desconocido, ella confió plenamente en el plan de Dios. Pedimos la gracia de decir "sí" a la voluntad de Dios en nuestras vidas hoy, con un corazón lleno de humildad y confianza.
1 Padre Nuestro • 10 Avemarías • 1 Gloria
María viajó con prisa para servir a Isabel, anteponiendo las necesidades de su prima a su propia comodidad. Pedimos un espíritu de entrega, para que podamos llevar la presencia de Cristo a quienes están solos, cansados o necesitados.
1 Padre Nuestro • 10 Avemarías • 1 Gloria
En un humilde pesebre nació el Rey de Reyes. Esta pobreza nos enseña que la verdadera alegría no se encuentra en las cosas, sino en Dios. Pedimos fuerza para soltar las distracciones del mundo y hacer más espacio para Jesús en nuestro corazón.
1 Padre Nuestro • 10 Avemarías • 1 Gloria
María y José dedicaron a Jesús a Dios en el Templo. Pedimos pureza de corazón, rogando a Dios que limpie las distracciones que nos alejan de Él, para que podamos vivir con un corazón enfocado enteramente en Su amor.
1 Padre Nuestro • 10 Avemarías • 1 Gloria
"¿No sabíais que en las cosas de mi Padre me es necesario estar?" Pedimos la gracia de la obediencia, para priorizar el llamado de Dios sobre nuestros propios planes, confiando en que estar en Su presencia es nuestro verdadero lugar.
1 Padre Nuestro • 10 Avemarías • 1 Gloria
Dios te salve, Reina y Madre de misericordia, vida, dulzura y esperanza nuestra. Dios te salve. A Ti clamamos los desterrados hijos de Eva; a Ti suspiramos, gimiendo y llorando en este valle de lágrimas. Ea, pues, Señora, abogada nuestra, vuelve a nosotros esos tus ojos misericordiosos; y después de este destierro muéstranos a Jesús, fruto bendito de tu vientre. ¡Oh clementísima, oh piadosa, oh dulce siempre Virgen María!
V. Ruega por nosotros, Santa Madre de Dios.
R. Para que seamos dignos de alcanzar las promesas de Nuestro Señor Jesucristo.
Oh Dios, cuyo Hijo Unigénito, por su vida, muerte y resurrección, nos ha alcanzado los premios de la vida eterna; concédenos, te rogamos, que meditando estos misterios del santísimo Rosario de la Bienaventurada Virgen María, imitemos lo que contienen y alcancemos lo que prometen, por el mismo Jesucristo nuestro Señor. Amén.
V. Que la asistencia divina permanezca siempre con nosotros. R. Amén.
V. Y que las almas de los fieles difuntos, por la misericordia de Dios, descansen en paz. R. Amén.